June 2001 "You Want Me to do What?
GO to the DENTIST!
Por muchos años (pues desde antes de la era del VIH
[HIV] o del SIDA [AIDS]), los científicos creían que el sistema
inmunológico se controlaba a sí mismo y que nuestros pensamientos
y emociones no lo afectaban. En cambio, al principio de la epidemia del SIDA,
los que atendían a los enfermos notaron que los pensamientos y las
emociones sí afectan el sistema inmunológico tanto positivo como
negativamente. Los doctores y los científicos empezaron a darse cuenta
de que el estrés (es decir la tensión nerviosa) podía
alterar el sistema inmunológico. Pasaron veinte años de
observación científica y las investigaciones se realizaron. Hoy
se sabe que el sistema inmunológico está directamente enlazado
con los pensamientos y las emociones por medio de una red muy compleja de
nervios, hormonas y neuropéptidos (bloques constructivos
proteínicos del cerebro). El estrés prolongado y excesivo es muy
dañoso. Unos investigadores de la Universidad de la Carolina del Norte
notaron que para los hombres que resultaron positivos en la prueba del VIH, que
se encuentran en situaciones estresantes y que carecen de un sistema de apoyo
social, las posibilidades de desarrollar el SIDA aumentan 2 o 3 veces
más (es decir el doble o el triple). El estrés puede deprimir
nuestro sistema inmunológico, digestivo, circulatorio y respiratorio y
puede facilitar la contracción de otras enfermedades físicas y
emocionales.
El estrés es inevitable y normal. Un poco de
estrés nos puede beneficiar; nos puede motivar. En cambio, el
estrés prolongado o excesivo es dañoso y es difícil
identificarlo. Muchos de sus síntomas son iguales que los que causan
otras dolencias. Por eso, es muy importante que consultes con tu doctor acerca
de cualquier incomodidad que estés experimentando. El estrés se
manifiesta con síntomas físicos, emocionales y del
comportamiento, muchos figuran en la lista que sigue:
Físico |
Emocional |
Comportamiento |
|
cambio de apetito |
coraje, ira |
lloras fácilmente |
|
salpullido |
ansiedad |
hablas o contestas bruscamente |
|
falta de aliento, mareos y vahído |
depresión |
llegas tarde |
|
dolor del pecho |
soledad |
comes demasiado |
|
manos frías, húmedas y
pegajosas |
nerviosidad |
no te alimentas bastante |
|
catarro ordinario |
sentimiento de impotencia, |
siempre discutes |
|
estreñimiento o dureza de vientre |
sin poder |
evitas tus tareas |
|
dolores estomacales y diarrea |
sentimiento de abandonamiento |
fumas más |
|
presión alta de la sangre |
sentimiento como atrapada |
bebes más (alcohol) |
|
fatiga, cansancio |
fácilmente turbada |
usas drogas más frecuentemente |
|
dolores de cabeza y migrañas |
frecuentemente preocupada |
no cuidas tu aseo personal |
|
latido rápido del corazón |
sentirse infeliz sin motivo |
es difícil concentrarte |
|
tensión de músculos y dolor de la
espalda |
negar que hay un problema |
te apartas de tus amigos y tu familia |
|
pesadillas y trastornos al dormir |
|
ya no participas en eventos que |
|
inquietud |
|
antes te agradaban |
El cuerpo responde al estrés por medio de tres
etapas: (1) alarma, (2) resistencia y (3) agotamiento. Un ejemplo sencillo de
este proceso puede suceder cuando manejas tu coche y otro conductor te impide
el paso, sientes coraje y temor de un accidente. Te sientes ALARMADA que otro
chofer podría ser tan desconsiderado, esta alarma produce hormonas que
causan tensión en el estómago y tal vez sudor. La próxima
etapa es resistencia que es el cuerpo que repara o corrige los efectos de la
alarma. Pero si sigues andando en un ambiente con mucho tráfico que
repetidamente te pone en peligro, tu cuerpo no alcanza a llevar a cabo todas
las reparaciones de las alarmas y tu sistema físico se agota.
Ya que puedes identificar el estrés,
¿cómo lo tratas? Algunas sugerencias siguen:
- Habla acerca del estrés. Nadie te puede ayudar
si no se sabe que tienes problemas.
- Camina. La actividad física, aunque sea una
vuelta de sólo 5 minutos, contribuye a aliviar la tensión y los
dolores de músculos.
- Determina tus límites, es decir cuando es que
estás harta.
- Cuídate a ti misma. ¡Un baño de
tina es maravillosamente relajante! Lo mereces.
- ¡Diviértete!
- Resérvate un sitio quieto donde puedes
soñar o llorar.
- Evita ocultar tus sentimientos o consumir drogas o
alcohol para no sentirlos.
- Respira profundamente. Repetidamente durante todo el
día, respira profundo y lentamente unas cuantas veces. Este ejercicio
introduce el oxígeno que el cuerpo necesita y relaja los
músculos.
Muchas veces me equivoco en pensar que necesito vacaciones
para aliviarme del estrés. En realidad, puedo disminuir la severidad del
estrés por medio de examinar y controlar mis pensamientos y respirar
profundamente unas cuantas veces al día. Al fin y al cabo, los
ejercicios para reducir el estrés sirven sólo si los
usas.
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