July 2001 Como aprovecharte de tu Cuidado
Médico
¿Te satisface el cuidado médico que recibes?
¿Has pensado en esta pregunta? ¿Cooperas con el cuidado
sólo porque te lo exigen? Piénsalo. Si te agrada el cuidado que
recibes, ¡TREMENDO! Pero si no, ¿cómo se puede mejorar? A
continuación figuran algunas sugerencias para satisfacer lo que
necesitas:
1) Empieza con tu auto-educación. Los profesionales
que proporcionan el cuidado no tienen mucho tiempo para instruir a sus
pacientes, incluso acerca de los aspectos básicos. Sin embargo, casi
siempre aprecian servir a la clienta dispuesta a aprender. Puedes llamar a la
oficina de BABES para educarte acerca de tu tratamiento (y conseguir muchos
folletos informativos y fáciles de leer) o comunícate para
asistir a un taller educativo referente al cuidado de salud. La próxima
serie de clases empieza en septiembre.
2) Decide lo que quieres y necesitas. ¿Te importa
si los profesionales que te atienden son hombres o mujeres? ¿Prefieres
consultar con un médico general que rinda el cuidado básico y con
un especialista con respecto a asuntos de VIH/SIDA [HIV/AIDS]? ¿Tienen
que haber ganado su doctorado o te satisfaría una enfermera con
experiencia? ¿Quieres que alguien te diga exactamente que hacer o
más bien que te ayude a decidirte?
3) Sé realista. Si quieres que el profesional tan
ocupado pase tiempo contigo, tienes que esperarle o acomodarte a su horario.
4) Prepárate para tus citas. Haz una lista de tus
preocupaciones; ponlas en orden de importancia. Llévala a la cita con
una copia que le das al profesional. Éste apunta sus notas en la lista y
las guarda en tu archivo. Recuerda que también es ser humano y puede
olvidar lo que le dijiste durante la consulta.
5) Comunica tus preocupaciones y necesidades de
tratamiento de manera respetuosa. Esto no significa que tienes que hacer
absolutamente todo lo que te digan. Tú y el/la profesional que te
atiende pueden tener puntos de vista que difieren acerca de algún
asunto. Está bien. Pero sí, necesitas explicar lo que piensas y
oír lo que te tienen que decir.
6) Debes estar dispuesta a llegar a un arreglo aún
diferente de lo que anticipabas. Tal vez reaccionas mal a la combinación
anti-VIH y estás lista en abandonar el tratamiento pero el profesional
que te atiende está satisfecho porque la medicina mantiene baja la carga
viral [viral load]. Por ejemplo, si él/ella acuerda con intentar un
cambio si todavía sufres con efectos secundarios después de dos
meses, podrías proponerle de regresar a tomar la combinación
anterior si el/la profesional no acepta los resultados de la nueva
combinación.
7) Recuerda que la mayoría de la gente que labora
en la medicina está verdaderamente preocupada con rendir buenos
servicios. De vez en cuando porque uno se preocupa tanto, pueden surgir
emociones. No trates de adivinar lo que sienta o piense el profesional;
pregúntale lo que le está sucediendo. Muchos profesionales han
sido testigos de mucho sufrimiento y sencillamente en tu caso podría
estar intentando protegerte. Si no quieres su protección, es permitido
pedirle que ya cese o agradecerle su preocupación, lo que prefieras
más. También él/ella puede hacerte preguntas que te
molestan. Siempre le puedes preguntar la razón por qué te las
hace antes de que las contestes.
Y por fin, ya que encuentres el personal médico que
te complazca, permítele que te conozca a fondo. A fin de cuentas, la
calidad del cuidado proporcionado depende de que bien te conoce tu profesional
y de la manera como se comunican entre ustedes dos. Aprovéchate lo
más que puedas de esta relación y sigue viviendo.
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