August 2001 Actitud: Hay que mantener una actitud
positiva
Hay que mantener una actitud positiva.
¿Cuántas veces hemos oído este dicho? Aunque nuestras
emociones no causan ni el VIH [HIV] ni infecciones oportunistas, sin duda
afectan nuestros síntomas. ¿Pero como podemos mantener un buen
estado de ánimo con pensamientos positivos cuando nos sentimos tan mal
del cuerpo? Por supuesto que este problema no corresponde exclusivamente al
VIH, pero surge en cualquier momento que no logramos lo que deseamos. Sobre
todo en el caso del VIH, la lucha de notar los aspectos positivos es constante.
Sin embargo nuestro estado de ánimo no se relaciona
perfectamente al estado físico. Es casi seguro que podemos recordar las
veces que podíamos acomodarnos a lo que sucedía y hasta realizar
un buen estado de ánimo a pesar de sentir mucho dolor o cansancio. Tal
vez el clima estaba perfecto, buenos amigos pasaron de visita, realizamos algo
significante o ayudamos a alguien y así nos sentimos bien de nosotras
mismas. Otras veces, la depresión se apodera de nuestro espíritu
aún cuando la incomodidad física es tolerable. ¿Por
qué será esto? La respuesta de la pregunta es la clave para
encontrar el optimismo.
El VIH / SIDA [HIV/AIDS] puede ser como nadar en el mar
tormentoso -- a veces sentimos como nos caímos y las olas siguen a
caerse encima de nosotras. Cada vez que nos levantamos, nos tumban de nuevo.
Pero el mismo mar nos ofrece olas que podemos montar y llevarnos a la orilla.
¿Qué podemos hacer cuando sentimos que nos
tumban las olas? ¿Dónde encontramos la fuerza de superarlas y
tener la paciencia de que lo lograremos? A continuación presento un par
de ejercicios que uso para mantener la mejor actitud posible:
1. ¡Anticipemos los obstáculos! Es importante
reconocer que habrá veces que nos sentiremos mal. ¿Y quién
no? Cuando anticipamos que sucederán tiempos difíciles más
bien que temerlos, estos períodos son más tolerables.
Además, cuando reconocemos que tendremos períodos de
depresión se nos facilita mantener una perspectiva realista. Podremos
declarar a nosotras mismas: Ya he estado deprimida antes y se me
quitó, esta vez también terminará. Olvidamos que
antes de contraer el VIH también nos sentíamos deprimidas de vez
en cuando. Hoy día asociamos estos episodios con nuestros problemas
médicos. Pero toda la gente se deprime a veces. Ya que aceptemos que de
vez en cuando nos sentiremos tristes y hasta sentir lástima de nosotras
mismas, nos podemos enfocar en los medios de reducir la duración de
estos períodos y para que se presenten con menos frecuencia.
2. Observemos los cambios. Cuando observamos nuestras
emociones y estados de ánimo, adquirimos la perspectiva de la
relación entre sentirse bien y sentirse deprimida. Durante los
períodos que te sientas mejor, intenta con empeño de capturar el
sentimiento. Pega notas o poemas en la pared que dan testimonio de lo que
estés sintiendo. Vivir con el VIH causa fácilmente una
personalidad de extremos entre lo bueno y lo malo, cuando tu aspecto optimista
y el de tempestuoso no se conocen bastante bien. Cuando nos sentimos mal, se
nos hace difícil imaginarnos que las cosas podrían ser
diferentes. Del mismo modo, cuando nos sentimos mejor, nos podría
sorprender lo rápido que olvidamos los malestares del período
previo. Así que no sólo sentimos más intolerancia de los
próximos períodos difíciles pero nos chocan cuando surgen.
Cuando contamos y medimos la duración de los tiempos difíciles --
además de los días cómodos -- realizamos la perspectiva de
la relación entre los dos. Posiblemente notaremos que lo peor sucede
como una vez al mes, aunque parezca que ocurre más frecuentemente. Este
conocimiento nos da fuerza porque nos podemos recordar a nosotras mismas que un
acontecimiento de algún malestar fuerte es sólo la reincidencia
provisional que ocurre cada mes. De este modo podemos apoyarnos a los medios
que nos ayudan a tolerar la situación hasta que regresemos a nuestro
estado básico.
3. ¡Busquemos apoyo! El factor más importante
que predice como nos sentimos es la red de apoyo que formamos. Apreciamos mucho
que otra persona nos ayude cuando nos sentimos muy mal. Asegura que, lo
más que puedas según tus medios disponibles, trates de seguir
siendo una buena amiga con los que se ocupan y se preocupan de ti.
Todavía podemos contribuir mucho. Durante los momentos que te sientas
bien, mándale una carta a una amiga o amigo y dile que piensas en ella o
él. Busca medios de mantener relaciones con tu familia y amistades.
Invítalos a tu habitación para que no tengas que viajar (¡y
no te preocupes del aseo! Vienen a verte a ti y no a tus habilidades como
limpiadora). Comparte con tu familia lo que te está sucediendo mientras
que a la vez les rindas apoyo. También busca apoyo fuera de tu
círculo de conocidos para que no agotes todas tus fuerzas con ellos. Hoy
día hay una gran cantidad de grupos de apoyo para las mujeres que viven
con el VIH.
This is a Non-Profit Organization You can
follow this link to find out more on donations: |
|