|
(Continued from Page 2)
Stress,
Depression and HIV By Sandra K. Trisdale, Ph.D.
Feeling stressed? Stress occurs when
you feel like you have to deal with more than you can handle (emotionally or
physically) for an extended period of time. If stress continues, you could end
up clinically depressed. Some of the best ways to deal with stress include good
nutrition, exercise or meditation.
Depression is an actual disorder, not
just a mood. You may say, "I feel depressed," but if the feeling is gone
tomorrow, it's not depression. Depression can occur due to physical or
psychological reasons.
Clinical depression is common in HIV+
people. But you might not even recognize if you're suffering from it because:
Depression doesn't happen
overnight. It creeps up on you slowly.
You mistake symptoms of depression for
symptoms of HIV or side effects of medications, such as lack of appetite, low
sex drive, decreased energy or sleep problems. You lack information. You may
not realize that increased irritability and a shorter temper are symptoms.
Some signs of depression mimic HIV
dementia, such as a shorter attention span and some memory problems.
A major sign is "anhedonia." Do things
you used to enjoy just not seem as fun anymore? Have you given up on
activities, not because you can't do them, but because they just seem "blah?"
Red alert!
Depression is very treatable: consider
therapy, medications and alternative treatments. Nutrition and exercise are
beneficial, no matter which treatments you choose. Even ten minutes a day of
mild exercise can help relieve depression. Also have your testosterone level
checked. (You too, ladies!) Low testosterone can cause depression and can be
treated easily.
Psychotherapy is very effective at
treating depression. Ask your doctor or local AIDS service agency for a
referral to a therapist who knows both HIV and depression.
(Continued on Page 4) |
|
(Viene de la página
2)
Estrés, Depresión y VIH Por Sandra K.
Trisdale, Ph.D.
¿Sintiéndote estresada? El estrés ocurre cuando sientes
que tienes que lidiar con más carga de lo que puedes manejar (emocional
o físicamente) por un tiempo extendido. Si el estrés
continúa, puedes terminar deprimida clínicamente. Algunas de las
mejores formas de lidiar con el estrés incluyen buena nutrición,
ejercicio o meditación.
La depresión es un
desorden, no solo un estado de ánimo. Puedes decir, "Me siento
deprimida", pero si el sentimiento se ha ido mañana, esto no es
depresión. La depresión ocurre debido a razones físicas y
psicológicas.
La depresión
clínica es común en personas VIH+. Sin embargo, ni siquiera
podrías reconocer si estas sufriendo de esto porque:
La depresión no
pasa de la noche a la mañana. Esta se te acerca sigilosa y
lentamente.
Confundes síntomas
de depresión con síntomas de VIH, o efectos secundarios de los
medicamentos, como falta de apetito y de interés sexual,
disminución de energía o problemas de sueño.
Falta de
información. Podrías no darte cuenta que la irritabilidad
aumentada y poco temperamento también son síntomas.
Algunos síntomas
de depresión se parecen a la demencia por VIH, tales como falta de
atención y algunos problemas de la memoria.
Un signo mayor es la
"anhedonia" o inhabilidad de encontrar placer. ¿Algunas cosas que
disfrutabas antes ya no te parecen divertidas? ¿Has abandonado
actividades, no porque no puedes hacerlas sino porque te parecen aburridas?
¡Alerta Roja!
La depresión es
tratable: considera tomar terapia, medicamentos y tratamientos alternativos.
Nutrición y ejercicios son beneficiosos, no importa que tratamiento
escojas. Aún diez minutos al día de ejercicio suave puede
ayudarte a aliviar la depresión. También chequea tus niveles de
testosterona (¡Ustedes también, damas!) Bajos niveles de
testosterona pueden causar depresión y pueden ser tratados
fácilmente.
La psicoterapia es muy
efectiva para tratar la depresión. Pregunta a tu doctor o agencia local
de servicio para el SIDA para que te refiera a un terapista que conozca tanto
de VIH como de depresión.
(Continua en la pagina 4) |
|